El otro día mi primo Juan, me comentó el caso de unos padres que le preguntaron si conocía algún pediatra que estuviera bien. Él, muy sabio, les contestó, con lo mismo que yo os pregunto a vosotros: ¿Pero tú que pediatra quieres? ¿Uno que te dore la píldora y te diga a todo que sí o uno que te diga las cosas como son, a pesar de que en ocasiones no te gusten?
Cuando somos padres, una de las decisiones más importantes que tomamos es elegir al pediatra que acompañará a nuestro hijo desde sus primeros días de vida. Es habitual preguntar a amigos y familiares: "¿Conoces algún pediatra que esté bien?" Pero ¿qué significa realmente "estar bien" en este contexto? ¿Qué cualidades debemos buscar en un profesional que será una pieza clave en la salud y bienestar de nuestro pequeño?

Es difícil responder a esta pregunta... siendo pediatra. Pero os diré lo que pienso que debeís de buscar o preguntaros. Puede que no estes de acuerdo, pero como pediatra, me gusta ser esa persona que cuida con mimo y ternura a vuestros hijos y, otra cosa importante, no solo ser el médico de vuestro hijo, sino ser médico de "padres", dispuesto a aconsejar, satisfacer dudas, ser accesible, etc.
1. Escucha las Recomendaciones, pero Decide por Ti
Las opiniones de amigos y familiares son un buen punto de partida, pero no olvides que cada familia tiene necesidades y expectativas diferentes. Lo que funciona para unos puede no encajar contigo. Utiliza las recomendaciones como referencia, pero prioriza lo que tú buscas en un pediatra.
2. Busca una Conexión Humana
Un buen pediatra no solo cuida del niño, sino también de la familia. Es fundamental que te sientas cómodo haciendo preguntas, expresando preocupaciones y compartiendo información. La relación debe ser basada en confianza y empatía. Preguntate:
¿Te sientes escuchado cuando hablas con él/ella?
¿Responde a tus dudas con paciencia y claridad?
¿Te hace sentir seguro/a como padre o madre?
3. Valora su Experiencia y Enfoque
No todos los pediatras tienen la misma especialización o estilo de trabajo. Algunos tienen experiencia adicional en lactancia, desarrollo infantil, o alergias. Piensa en lo que puede ser importante para tu hijo y tu familia:
¿Tiene experiencia con casos como el de tu hijo si hay alguna condición específica?
¿Está actualizado en técnicas y recomendaciones modernas?
Un pediatra que combine conocimiento y cercanía siempre será un gran aliado.
4. Observa su Interacción con tu Hijo
El vínculo entre el pediatra y el niño es crucial. Observa cómo se comunica con tu pequeño:
¿Le dedica tiempo para que se sienta cómodo?
¿Adapta su lenguaje y actitud según la edad del niño?
¿Crea un ambiente en el que tu hijo se sienta seguro?
Un buen pediatra no solo cuida, también educa, tranquiliza y hace que las visitas sean lo menos intimidantes posibles para los niños.
5. Evalúa el Acceso y la Disponibilidad
En pediatría, los imprevistos son inevitables. Es importante que el pediatra esté accesible en caso de urgencias o dudas. Infórmate sobre:
¿Cuál es su horario de consulta?
¿Ofrece atención telefónica o telemática en caso de urgencias?
¿Cuenta con suplentes de confianza si no está disponible?
La tranquilidad de saber que puedes acudir a él/ella cuando lo necesites no tiene precio.
6. Confía en Tu Instinto
Al final del día, como padres, tenemos un sexto sentido que nos ayuda a tomar decisiones por el bienestar de nuestros hijos. Si algo no te convence o no te sientes del todo cómodo, sigue buscando. La relación con el pediatra es a largo plazo, y merece la pena encontrar a alguien con quien realmente conectes.
7.Preguntas que Puedes Hacerte:
Para afinar tu elección, plantéate algunas preguntas clave:
¿Cómo resuelve mis dudas y qué sensación me deja después de una consulta?
¿Siento que le importa mi hijo como individuo único?
¿Cómo aborda temas importantes como la lactancia, las vacunas o el desarrollo emocional?
Un Pediatra es Más que un Médico
Recuerda que el pediatra será una figura que acompañará a tu hijo en sus momentos más importantes de crecimiento y desarrollo. Su papel va más allá de curar enfermedades: estará ahí para guiar, aconsejar y tranquilizarte en momentos de incertidumbre.
Cuando encuentres al pediatra adecuado, lo sabrás. Sentirás que has encontrado a alguien que no solo comparte tu preocupación por el bienestar de tu hijo, sino que también te apoya como padre o madre en este emocionante viaje que es la crianza.

Y entonces, cuando alguien te pregunte: "¿Conoces algún pediatra que esté bien?", podrás responder con total confianza: "Sí, y es mucho más que eso."
Un pediatra no es solo un médico que cuida de la salud física de los niños. Desde el punto de vista emocional, es mucho más que eso. Es un aliado, un guía y un pilar de confianza en uno de los momentos más importantes y vulnerables de la vida de una familia: la crianza.
Un pediatra es el guardián de la infancia, alguien que entiende que cada niño es único y que cada pequeño gesto, sonrisa o lágrima cuenta una historia. Es quien observa más allá de los síntomas, quien detecta miedos ocultos o necesidades no expresadas y quien siempre tiene presente que detrás de cada paciente hay un mundo lleno de emociones y sueños.
Es también un acompañante de las familias en su camino, un camino que a menudo está lleno de dudas, inseguridades y retos. Es quien escucha sin juzgar, quien explica con paciencia y quien sabe que, muchas veces, un "todo va a estar bien" dicho en el momento adecuado puede ser tan importante como el mejor tratamiento.
Desde el punto de vista emocional, un pediatra es:
Un puente de confianza: Alguien con quien los padres pueden compartir sus temores más profundos y encontrar respuestas o consuelo.
Un intérprete de emociones: No solo traduce lo que el cuerpo del niño dice, sino también lo que su comportamiento o su mirada pueden estar comunicando.
Un constructor de vínculos: Fomenta la conexión entre el niño y sus padres, ayudándoles a comprenderse mejor y a crecer juntos.
Un defensor de la inocencia: Protege el derecho de los niños a ser niños, a jugar, a explorar y a ser amados, recordando siempre que su bienestar emocional es tan importante como su salud física.
Para un buen pediatra, cada consulta es una oportunidad de sembrar tranquilidad, empoderar a las familias y asegurar que cada niño tenga las herramientas y el entorno para crecer feliz, sano y seguro. Es un rol que trasciende lo médico: es ser un faro de luz en los momentos oscuros y un compañero en las pequeñas y grandes victorias de la infancia.
Bueno, son ideas que espero os ayuden. Es lo que yo pensaría si tengo que escoger pediatra para mis hijos.
¿Qué es para vosotros el pediatra? ¿Qué buscáis en un pediatra? ¿Qué piensan vuestros hijos del pediatra? Prepararos para la Navidad y disfrutar de ella. Os leo en los comentarios
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