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Criando en tiempos líquidos: Entre incertidumbres, errores y abrazos

  • Foto del escritor: JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
    JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
  • 17 feb
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 18 feb


Siempre me ha gustado la filosofía de Zygmunt Bauman. Su visión sobre la sociedad líquida, donde todo cambia constantemente y las certezas se desvanecen, me parece una descripción perfecta del mundo en el que vivimos. Y si hay algo que cambia sin parar, es la crianza.

Además, también me interesa la gestión del cambio, porque, seamos sinceros, ser padre hoy es un ejercicio continuo de adaptación. Justo cuando crees que tienes todo bajo control, llega una nueva teoría de crianza, un estudio científico revolucionario o un video en redes sociales que te hace dudar de todo lo que dabas por sentado.

Pero la gestión del cambio no es solo cosa de la crianza. Es una habilidad clave en la vida adulta: aprender a adaptarnos, a soltar lo que ya no funciona y a construir nuevas certezas en medio de la incertidumbre.

Y aquí viene el punto clave: si queremos que nuestros hijos sean capaces de gestionar el cambio sin miedo, tenemos que enseñarles desde pequeños.

¿Cómo?

✔️ Mostrándoles que el error es parte del aprendizaje.

✔️ Ayudándolos a lidiar con la frustración sin sobreprotegerlos.

✔️ Siendo nosotros mismos un modelo de flexibilidad y adaptación.

Así que, mientras escribía este artículo, no sabía qué título ponerle. Dudaba entre dos opciones:

1️⃣ "Criar en tiempos de Google: cuando la abuela dice una cosa, el pediatra otra y TikTok lo contrario"

2️⃣ "¿Estoy criando bien o simplemente sobreviviendo? Guía para padres en modo caos"


Al final, decidí que no importa tanto el título como la idea central: la crianza moderna es un terreno sin mapas, y eso no tiene por qué ser malo.

Si alguna vez has sentido que estás improvisando en la educación de tus hijos, bienvenido al club. Aquí vamos a hablar de cómo criar en un mundo que cambia cada día… y cómo hacerlo sin volvernos locos en el intento.

1. La crianza líquida es un reflejo de nuestra propia incertidumbre

Criamos en incertidumbre porque vivimos en incertidumbre.Nos preocupamos de si estamos educando bien a nuestros hijos porque nosotros mismos seguimos aprendiendo a vivir.Queremos darles certezas, pero nosotros tampoco las tenemos.

Lo curioso es que, aunque sabemos que el mundo ha cambiado, seguimos creyendo que debemos hacerlo todo perfecto.

  • “Debo ser un buen padre.”

  • “Debo tomar siempre las mejores decisiones.”

  • “Debo estar seguro de que lo que hago es correcto.”

¿Pero qué significa realmente ser un buen padre hoy?¿Acaso nuestros propios padres sabían exactamente qué estaban haciendo?

Piénsalo un momento: ¿Cuántas veces como adultos hemos descubierto que muchas de las reglas con las que crecimos no tenían ningún fundamento real, sino que simplemente "así se hacía antes"?

El problema es que ahora lo sabemos. Y eso nos aterra.

Pero aquí va un recordatorio importante: nadie ha sabido nunca cómo criar de manera perfecta. La única diferencia es que antes no se lo cuestionaban tanto.

2. Crianza sin mapa, pero con brújula

Si antes la educación de los niños era un tren con estaciones bien definidas, hoy es más bien un viaje en patinete en plena tormenta.

🔹 Ya no hay una única estructura familiar. Mamá y papá, dos mamás, un papá soltero, abuelos criando nietos… La familia ha dejado de ser rígida y ha pasado a ser un collage.🔹 Las reglas cambian a velocidad de TikTok. Lo que ayer era correcto, hoy es criticado en redes con hilos de 100 tweets y cinco artículos de blog.🔹 Los expertos se multiplican. Antes preguntabas a la pediatra y punto. Ahora tienes a la pediatra, la influencer de crianza respetuosa, el coach parental y al primo que leyó algo en Facebook.

En un mundo donde las reglas cambian cada día, no podemos depender de un manual fijo. Lo que sí podemos hacer es elegir nuestros principios fundamentales:

📌 ¿Qué valores quiero transmitir? (Empatía, esfuerzo, creatividad…)📌 ¿Qué límites son innegociables? (Respeto, seguridad, salud…)📌 ¿Qué cosas puedo flexibilizar sin que el mundo se acabe? (Horario de baño, colores de ropa, si la verdura se esconde en la pizza…)

Si tienes una brújula interna clara, no importa si el camino cambia, porque siempre sabrás hacia dónde quieres ir.

Pregunta para reflexionar:👉 ¿Cuántas reglas sigues porque realmente crees en ellas y cuántas porque simplemente tienes miedo de que te juzguen?

2. La relación pediatra-paciente en la era de lo efímero

Las consultas ya no son solo presenciales. Los padres llegan con diagnósticos de Google, grupos de WhatsApp y preguntas de TikTok. En este mundo líquido, la relación pediatra-paciente debe redefinirse sin perder su esencia:

🔹 Antes: El pediatra era la única fuente fiable de información.

🔹 Ahora: La opinión del pediatra compite con influencers, foros y el vecino que dice que la fiebre "se baja con cebolla en los pies".

Estrategias para no volverse loco:

No luchar contra la información, sino ayudar a filtrarla. Ser un curador, no un censor.

No ver la digitalización como un enemigo, sino como una herramienta para mantener la cercanía.

Aprovechar redes sociales para compartir contenido fiable, en vez de quejarse de que los padres no leen artículos científicos.

3. Equivocarse no es el fin del mundo, es el inicio de todo

Si algo tenemos que asumir es que nos vamos a equivocar. Mucho.

💡 Nuestros hijos no necesitan padres perfectos.💡 Necesitan padres humanos, que sepan decir: "Me equivoqué, lo haré mejor la próxima vez."💡 Porque si no aprendemos a gestionar nuestros propios errores, ¿cómo vamos a enseñarles a ellos a hacerlo?

Si exigimos a nuestros hijos que no se equivoquen, que no fallen, que lo hagan todo bien a la primera, ¿qué mensaje les estamos dando? Que el error es malo, que el fracaso es vergonzoso, que la vida es blanco o negro.

Y la vida líquida no es así. La vida líquida es un experimento constante.

Los primeros que tenemos que dar ejemplo somos nosotros.

✔️ ¿Te equivocas con ellos? Pídeles perdón.

✔️ ¿No tienes la respuesta a todo? Diles la verdad: “No lo sé, pero lo averiguamos juntos.”

✔️ ¿Un día pierdes la paciencia? Explícales por qué, y muestra cómo se puede reparar el daño.

📌 Ejercicio de reflexión:Piensa en la última vez que te equivocaste con tu hijo. ¿Cómo reaccionaste? ¿Le explicaste por qué? ¿Le mostraste cómo reparar un error?

4. Aprender a reírse de la crianza líquida

Porque sí, a veces es desesperante. Pero también es absurdo. Y cuando algo es absurdo, lo mejor que podemos hacer es reírnos.

📌 “Mi hijo no comía nada saludable, así que le hice un plato con carita feliz… y se lo comió todo menos la cara.”

📌 “Queríamos una crianza sin pantallas… ahora mi hijo nos imita pasándole el dedo a los libros como si fueran un iPad.”

📌 “Pensé que mi hijo dormía bien, pero fue un error de percepción. En realidad, yo duermo mal y él está perfecto.”

La risa es la mejor vacuna contra la culpa.

Conclusión: Criar en tiempos líquidos es un arte, no una ciencia exacta

Quizás nunca tengamos todas las respuestas.Quizás nunca lleguemos a sentirnos 100% preparados.Pero, si aceptamos que la crianza y la vida son caminos de ensayo y error, nos quitamos de encima una presión innecesaria.

En la sociedad líquida, no importa cuántas veces nos equivoquemos.Lo que importa es seguir avanzando, aprender de cada error y ser un buen modelo para quienes nos miran.

¿Cuántas veces te has equivocado como padre? ¿Cómo lo resolviste?

Déjalo en los comentarios o en privado, O no. Que esto sigue siendo un blog líquido y aquí todo es opcional. pero por lo menos valóranos. Se agradece


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