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Mi peque habla con un amigo imaginario… ¿y si los raros somos nosotros?

Imaginad esta escena: Hailey, vuestra pequeña de 3 años, juega en su habitación y de repente la escucháis hablar con alguien. Pero cuando miráis alrededor, no hay nadie. “Es mi amiga Lía”, os dice con total naturalidad.

 

Me consultan los papás de Hailey, de 3 años, porque juega con un amigo imaginario que vive en Barcelona y quieren saber si esto es normal. Les preocupa un poco porque Hailey habla de su amiga con total naturalidad, le guarda sitio en la mesa, le cuenta historias e incluso menciona que a veces se enfada o se pone triste. Y claro, se preguntan: ¿Es algo preocupante? ¿Deberíamos hacer algo? ¿Nos ha salido novelista o futura directora de cine?

 

Tranquilos, papás, que esto no solo es normal, sino que además es una señal de que su cabecita está funcionando a toda máquina. Vamos a verlo desde la neuropsicología y la visión de Allison Gopnik, una experta en desarrollo infantil. Y al final, os daré algunos consejos prácticos sobre cómo acompañarla en esta etapa.

 

¿Por qué Hailey tiene un amigo imaginario?: El cerebro de Hailey está explorando el mundo

A los 3 años, el cerebro de Hailey está en plena efervescencia. Está formando miles de conexiones nuevas cada día y desarrollando habilidades como el lenguaje, la imaginación y la capacidad de entender las emociones.

 

Desde la neuropsicología, los amigos imaginarios no son una señal de que el niño esté confundido entre lo real y lo ficticio, sino todo lo contrario: significan que su cerebro está practicando cómo funciona la realidad, pero de una forma segura y sin riesgos.

 

  • Le ayudan a procesar emociones. A veces, los niños no saben expresar con palabras lo que sienten, pero a través de su amigo imaginario pueden hacerlo. Por ejemplo, si dice: “Lia está triste porque nadie le dejó jugar”, puede ser su manera de deciros que se ha sentido así en algún momento.

     

  • Fomentan su creatividad y lenguaje. Tener conversaciones con un amigo imaginario es como un ensayo general para la vida real. Está practicando cómo hablar, cómo interactuar y cómo contar historias.

     

  • Refuerzan su autonomía. Su amigo imaginario puede ser un compañero de juegos, alguien que le da confianza cuando experimenta nuevas situaciones o un “cómplice” para sentirse más segura.

     


Según Allison Gopnik: Tu peque es un pequeño científico

Allison Gopnik, una de las mayores expertas en desarrollo infantil, describe a los niños como pequeños científicos. No paran de hacer hipótesis sobre el mundo y probarlas en su día a día. En este contexto, los amigos imaginarios son un laboratorio mental donde experimentan con emociones, relaciones y situaciones nuevas.

 

Gopnik sostiene que los niños tienen una forma de aprendizaje diferente a la de los adultos. Mientras que los adultos suelen tener un pensamiento más dirigido y estructurado, los niños exploran todas las posibilidades sin prejuicios. Su cerebro funciona como una red de prueba y error en la que generan múltiples hipótesis y las ponen a prueba en su entorno.

 

Ella lo explica con una metáfora muy visual: los adultos son como focos de luz que iluminan un punto específico, mientras que los niños son como linternas que iluminan todo a la vez. Es decir, mientras un adulto se enfoca en una solución concreta, un niño experimenta con todas las alternativas posibles. Los amigos imaginarios forman parte de este proceso, ya que les permiten ensayar situaciones sociales, probar diferentes emociones y simular escenarios sin riesgo real.

 

Además, la creatividad infantil es tan amplia porque su cerebro no está limitado por la lógica adulta. Pueden mezclar lo real con lo imaginario sin que eso signifique que tienen problemas para distinguirlos. De hecho, esta etapa de juego simbólico es clave para el desarrollo del pensamiento abstracto, la empatía y la capacidad de planificación.

 

Así que cuando Hailey habla con su amigo imaginario, no está confundida ni viviendo en una fantasía descontrolada. Está explorando el mundo, haciendo “experimentos mentales” y aprendiendo a relacionarse con los demás.

 

¿Cómo podéis acompañarla en esta etapa?

  1. No os preocupéis. Esto es completamente normal y no significa que le falten amigos “de verdad”.

     

  2. Mostrad interés sin exagerar. Podéis preguntarle cosas como: “¿Y qué hizo Lia hoy en Barcelona?”, pero sin que parezca un interrogatorio del FBI.

     

  3. No lo uséis como arma de disciplina. Evitad frases tipo “Si no comes, Lia se pondrá triste” o “Lia dice que hay que irse a dormir”. Su amigo imaginario es suyo, no un aliado vuestro para que haga caso.

     

  4. Dejad que fluya. No intentéis que juegue más o menos con su amigo imaginario. Desaparecerá solo cuando ya no lo necesite.

     

¿Cuándo hay que preocuparse?

En la mayoría de los casos, los amigos imaginarios son parte de una infancia feliz y creativa, pero hay algunas señales de alerta:

 

  • Si el amigo imaginario le causa miedo. Por ejemplo, si dice que le obliga a hacer cosas que no quiere o que la asusta.

     

  • Si evita interactuar con otros niños y solo juega con su amigo imaginario.

     

  • Si sigue dependiendo mucho de él más allá de los 7-8 años.

     

Conclusión: Relajaos y disfrutad del espectáculo

El amigo imaginario de Hailey es parte de su crecimiento y desaparecerá cuando ya no lo necesite. Mientras tanto, disfrutad de su creatividad y dejadla explorar el mundo a su manera. Quién sabe, a lo mejor de mayor acaba escribiendo historias maravillosas. 😉



 
 
 

1 Comment

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Neus
Mar 23
Rated 5 out of 5 stars.

Y la de historias que se montan¡¡¡

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